HISTORIA CRITICA DE LA PSICOLOGIA ALBERTO MERANI PDF

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Author:Mezizshura Zuran
Country:Algeria
Language:English (Spanish)
Genre:Love
Published (Last):11 May 2004
Pages:33
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ISBN:779-4-28414-877-6
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En los dos casos, tanto empirismo como racionalismo connotan las expresiones clsicas del siglo XVIII, de ambas corrientes, y su labor se. De la misma manera, el trasfondo ideolgico de los actuales tiplogos y de los psiclogos diferenciales acusa predomi- nante origen racionalista, as como muy reciente psicolingstica en sus tramos iniciales. Por supuesto, no se trata de una filiacin directa de escuelas, de que empirismo y racionalismo constituyan la trama sobre la cual y respec"".

Los hechos no son porque la justificacin de nuestras nece- sidades pueda encontrarse en nuestra experiencia sensorial como sos- ,. En resumidas cuentas, frente a mismo hecho psicolgico, la inteligencia por caso, empiristas y racionalistas acuerdan aceptarlo como tal. En retornando al ejemplo de BrenJano.. De aqu que Wundt y Brentano coincidieran en la aceptacin y la necesidad de una psicologa de laboratorio, de que es iniciador el primero, y se ubicaran en campos opuestos en cuanto a la interpretacin de los hechos y de las consecuencias tericas o prcticas que de los mismos derivan.

Con este es que antes nos referi- mos a las tipologas, porque incluso las ms experimentales -y recal- camos lo de experimental porque a menudo y sin motivo se opone racionalismo y experimentalismo- aceptan trasfondo innato que vertebra el perfil tipolgico.

Tal es el caso que acotamos antes de la psicolingstica, que analiza las interrelaciones de la comunicacin hu- mana como fenmeno que depende exclusivamente de la experiencia de esa comunicacin. A la segunda cuestin los psiclogos racionalis- tas y empiristas todava responden a la manera de Descartes y de Locke. Dicho con otros trminos se trata de si conocemos la realidad del fenmeno, la cosa en sh, simplemente percibimos un reflejo fenomenolgico del mismo.

El racio. El empirista, por su parte, se opone a esa distincin, y la mayora de las veces acepta como cono- cimiento fundamental la realidad sensoperceptiva, tal como hace, por ejemplo, el conductismo originario de Watson.

Si realizramos un balance de la presencia de racionalismo y empi- rismo en el contexto de. Veamos un ejemplo tpico. No obstante, el problema al que concerna reformulado en la base de la psicologa diferencial, y tanto que fiancis Galton: miciador de esta rama de la psicologa moderna, conserva y emplea la palabra cfacultad Todava ms, dentro de un contexto coherente- ubica muchas de las, concepciones de la clsica y mile- naria teoria de las facultades.

Tambien Spearman, el primer sistemati- de la psicologa diferencial, aunque rechaza explcitamente la teoria de las facultades, adopta conscientemente muchos de sus com- ponentes, como la distincin entre notico y ortico con el uso de los trminos Y no. Podemos agregar como ndices de racionalismo dentro del empirismo a ultranza de Spearman el rechazo a un. Si estuviramos obligados a brindar una caracterizacin distintiva entre el psiclogo y el filsofo, diramos que mientras el filsofo es de doctrina; e.

Pero ocurre que la psicologa, elaborada por los psiclogos termina por des- prenderse de ellos y adquiere significado propio. Hoy en da ya no es que los psiclogos construyen pacientemente y pieza por pieza, sino estructura conceptual que no se deja encerrar en ninguna doc- trina exclusiva aunque sea eclctica, y dentro de la cual trabajan na-. Para comprender sus mtodos efectivos, para seguir el trabajo de la experimentacin y la marcha de.

La psicologa resulta de este modo una ciencia con- jetural y que depende, tal vez ms que cualquier otra de la ideologa de la poca. El fenmeno hmano es producto de hechos sociales Y nada tiene de comn con las interpretaciones axiolgicas o existenciales de los filsofos ni con la biologa corpuscular moderna. La sntesis antropolgica puede ser negada, el corpsculo aniquilado, y lo que subsiste alguna cosa que no es cosa.

El individuo, por el contrario, no puede ser negado en sus caractersticas de poca, tampoco aniquilado, porque su esencia, esto es, su inteligibilidad, es permanente. En consecuencia, al hodmbre. Es de esta manera y no de otra como el psicoanlisis freudiano, con su carcter de teologa negativa, 6 corresponde a la ideologa de la burguesa centroeuropea en franca de- cadencia, y el conductismo de Watson, su contemporneo, a la ideologa del industrialismo norteamericano en emergencia.

En efecto, la ciencia dice la verdad o la refleja? Y la verdad est en la verificacin o en la necesidad de la poca que las ideologas codifican? El trabajo, en su consideracin ltima, es una anti- physi. Ms all de estas consideraciones, el pensamiento cientfico es tambin anti-logia, rechazo de recibir conceptos, objetivos p;ev.

En una palabra, la ciencia producira fenmenos en lugar registrarlos. Con una expresin de Bachelard, que a menudo se repite con formas diversas, la ciencia no es. Es evidente que la respuesta no puede provenir de una ciencia que piensa con los aparatos. En efecto, si la prueba porque reorganiza el dato, porque provoca efectos sm porque construye sus propios rganos de Y cul es el papel que en semejante contexto cabe a la ps1colog1a.

La dLscusin est por comenzar; antes de haberse formalizado el teamiento de su carcter de ciencia y del tipo a que. Trabajan en base de un acuerdo discursivo que excluye la ciscu5in del hombre como dato a reinterpretar y cuya aceptan como dada de.

Para ellos, el hombre una teora materializada y actan en base de un pretendido determi- nismo universal, como si el hombre de las circunstancias fuera defini- tivamente el hombre, y como si un determinismo no fuera el determinismo de lo insignificante.

De este modo, el ps1cologo muy a menudo se encuentra agarrotado por su propia labor Y es incapaz de respnder a la pregunta muy smple del dime. La finalidad de su esta. A la pregunta quin reglamenta la competencia para analizar al hombre como viviente que se autocons- truye?

Esta concepcin corporativa de la actividad del psiclogo Y de los fines de la psicologa excluye a sta del campo de la ciencia y la trans- forma. Instrumento de quin? Los hechos prueban que de la ideologa, que soberana determina los caminos de la inves- tigacin psicolgica, la necesidad de considerar problemas, y establece los criterios de hecho y de verdad.

En Kant y en Maine de Biran el hecho aparece indudable. Para Kant, la teora general de la humana est en relacin directa con una teora de la sabidura. Tanto en su discurrir como en el de Maine de Biran, la psicologa aparece al nivel de una. En tanto no podamos definir esta psicologa por una idea del hombre, situarla en el contexto de la filosofa y.

Este status mal definido tanto del lado de la filosofa como de la ciencia y de la tcnica, un motivo de confusin en la historia de la psicologa. Nada mpide naturalmente al epistemlogo de continuar interrogndose acerca de los fundamentos del conocimiento psicolgico, ninguna interdiccin sanciona al que define, m,otu propio, su quehacer como psicologa, y el historiador de la psicologa descubre que se encuentra frente a un problema metodo- lgico fundamental. Si lo descuida, o con cierto cinismo provisorio lo pone entre parntesis, cae dentro de la crnica anecdtica con disfraz de historia.

As, cuando llega, por ejemplo, a la psicologa de la reaccin y del comportamiento, de los siglos XIX y xx, doctrina que pretende - erigirse en independiente separndose abruptamente de cu. La historia de la. Psicologa se resuelve por este ca- mino en historias paralelas de las psicologas, o, mejor dicho, de una multitud de proyectos metodolgicos cuya unidad, como propu- siera Daniel Lagache,1 se busca en su definicin posible como teora general de la conducta, sntesis de los proyectos experimentales, c nicos, psicoanalticos, psicosociales y etnolgicos.

Esta unidad semeja ms bien a un pacto de coexistencia pacfica concluido entre profesio- nales que a una esencia lgica, producto del descubrimiento de una constancia en una variedad de casos. Bien miradas las cosas, se podra concluir que cualquier intento de una historia verdadera de la psicologa estara destinado al fracaso. Mas nuestro punto de vista, que nos autoriza a escribir una historia de la psicologa, exige un proceder de investigacin especial: buscar en la unidad del concepto de hombre proyectos que se encuentran y 2 descubrir, cuando trascienden la situacin que los suscita, en qu me- dida sus consecuencias dejan de ser circunstanciales y apuntan a la elaboracin de una antropologa concreta.

Proceder de otra manera sera rastrear hasta los or- genes planteamientos particulares para reunir sincrticamente sus con- secuencias disciplinarias y metodolgicas, de por s tan dispares y dispersas. El sujeto en la historia de la psicaloga. Las ciencias de la naturaleza estn libres de este planteamiento; el sujeto de sus investigaciones corresponde directamente a la physis, y la cuestin de la historicidad o antihistoricidad corresponde al anlisis de las ideas y de los con- ceptos, sin que afecte la materia analizada o interpretada.

Entre el concepto de tomo de Demcrito y Leucipo y la moderna teora atmica media un abismo histrico; tomado lo histrico como evolucin del pensamiento concep- tual, pero los tomos en s, como expresin de un fenmeno, han per- manecido invariables.

Lo nico que cambi, aun en el supuesto de que los griegos hubieran podido observar los movimientos atmicos en una hipottica cmara de Wilson, es la historia de los conceptos en funcin de los datos encontrados y de los efectos comprobados. La c- lula que conceba Virchow no se asemeja en lo ms mnimo a la clula de la biologa corpuscular y, sin.

Este objeto natural, aparte de cualquier discurso sobre el mismo, no es, bien entendido; el objeto del historiador de la biologa. La naturaleza misma no es considerada como objetos y fenmenos por los historiadores de la ciencia, porque la ciencia es lo que constituye su objetivo desde el momento en que habiendo tado un mtodo consigue elaborar proposiciones y una teora de su conocimiento que debe ser verificada, corregida o rechazada. El objeto cientfico.

En efecto, el discurso histrico tiene por base la historicidad del discurso cien- tfico, y en la medida que este discurso representa la interiorizacin de un proyecto realizado, su ulterior expansin, los accidentes por que atra- viesa los obstculos que debi superar, las crisis que lo afectaron, o sea los de juicio y de verdad que precedieron y sucedieron al descubrimiento, a la teora, hasta su afirmacin u olvido.

As es como los cristales, desde el momento en que la cristalografa, la ptica cristalina, la qumica mineral se constituyeron como ciencias, poseen una naturaleza que pasa a ser objeto de la ciencia de los cristales Y queda de lado, para otro tipo de historia, la naturaleza de los mine- rales dentro de las actividades sociales, la historia de la cultura, o de la explotacin minera, de su uso o significado cultural.

La historia de la piedra como instrumento de la civilizacin est al margen de la historia de la cristalografa.

En filosofa, o mejor dicho en teora del conocimiento, lo cual para el discurso cientfico equivale a decir teora del fundamento de la ciencia, el innatismo car- tesiano y el sensualismo de Locke.

ALEXANDR SOLJENITIN ARHIPELAGUL GULAG PDF

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